Características principales del bullying:

  • Es un comportamiento de naturaleza claramente agresiva.
  • La relación que se establece entre agresor y víctima se caracteriza por un desequilibrio o asimetría de poder, es decir, los alumnos que sufren el bullying presentan alguna desventaja frente a quien los agrede. Estas desventajas pueden ser por edad, fuerza física, habilidades sociales, discapacidad, condición socioeconómica, entre otras.
  • Se produce entre iguales (entre alumnos, no importa la diferencia de edad, sexo o grado escolar).
  • Son actos que tienen la intención de dañar.
  • En el caso de los chicos su forma más frecuente es la agresión física y verbal, mientras que en el de las chicas su manifestación es más indirecta, tomando frecuentemente la forma de aislamiento de la víctima, o exclusión social.
  • Tiende a disminuir con la edad y su mayor nivel de incidencia es entre los 11 y los 14 años.
  1. Baños.
  2. Vestidores.
  3. Los trayectos a la escuela.         
  4. Pasillos.
  5. Baños.
  6. Vestidores.
  7.  Los trayectos a la escuela.
  8.  Al regresar a casa.
  9.  En los cambios de clase.
Es importante saber que no es bullying cuando alguien juega de manera brusca pero amistosa con el otro. Tampoco es bullying cuando dos estudiantes de la misma fuerza discuten o pelean. Sin embargo, para que en la escuela exista una convivencia respetuosa y solidaria, es indispensable que cualquier manifestación de violencia sea atendida.



¿Qué hacer si sospechas que tu hijo puede ser víctima del bullying?
  1. Habla con tu hijo sobre lo que está sucediendo. Esta es la única manera de conocer si realmente le está pasando algo o es tan solo una falsa alarma. Es importante que no le presiones y, sobre todo, que no emitas ningún juicio de valor. Dale confianza, no olvides que es probable que sienta vergüenza.
  2. No minimices el problema. Algunos padres piensan que el acoso escolar es algo pasajero y sin mayor trascendencia, que es mejor dejar que los niños resuelvan el problema por sí solos porque así se hacen más fuertes. Sin embargo, el bullying no es una simple pelea y sus consecuencias pueden ser graves si no se le pone coto a tiempo. Por tanto, observa al niño y, si consideras que es necesario, no dudes en pedir la ayuda de un psicólogo.
  3. Ayúdalo a hacer amigos. Cuando los niños tienen amigos es más difícil que sean víctimas del acoso escolar. De hecho, los niños solitarios son las víctimas preferidas de los acosadores porque saben que no tendrán una red que los respalde ante la agresión. Obviamente, no se trata de obligarlo pero si de que estimules sus habilidades sociales y le des oportunidades para que las desarrolle.
  4. Enséñale estrategias asertivas para enfrentar el acoso. Normalmente los acosadores eligen a los niños más débiles e inseguros por lo que es importante que le enseñes a hacerle frente a esta situación pero sin recurrir a la violencia. Por ejemplo, puedes explicarle que no debe darse por aludido ante las burlas y que si el acosador le agrede, debe comentárselo inmediatamente a la maestra o el cuidador.
  5. Si el problema persiste, habla con las instancias pertinentes. Si el problema no se soluciona en unos días, conversa con el cuidador/maestro y el director del centro. Por ley, estos están en la obligación de tomar medidas disciplinarias y cerciorarse de que este tipo de situación no se repita.

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